Humedal: qué es, tipos de humedales y por qué son importantes

Un humedal es un ecosistema donde el agua —dulce, salada o salobre, permanente o temporal— es el factor que determina la vida vegetal y animal del lugar. Marismas, turberas, lagunas, deltas o manglares son algunos de los muchos rostros que puede adoptar un humedal, y todos comparten algo esencial: sin agua, no hay humedal.

¿Qué es un humedal?

Ir un poco más allá de la definición inicial ayuda a entender por qué los humedales son ecosistemas tan diversos.

La Convención de Ramsar, tratado internacional de referencia en la materia, los define de forma amplia:

«Las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros».

En otras palabras: un humedal puede ser desde una charca temporal o un arrozal hasta una marisma costera o un tramo de mar poco profundo. Lo que los une no es su aspecto, sino el agua, que actúa como motor de vida en todos ellos. La propia Convención amplía incluso esta idea a las zonas de alrededor —riberas, costas cercanas o islas—, siempre que formen parte de ese mismo entorno.

Hay humedales por todo el planeta, desde la tundra hasta el trópico, aunque no se conoce con exactitud qué porcentaje de la superficie terrestre ocupan. Según las estimaciones del PNUMA-Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación, rondarían los 570 millones de hectáreas —unos 5,7 millones de km²—, cerca del 6% de la superficie de la Tierra. De esa cifra, un 2% corresponderían a lagos, un 30% a turberas arbustivas o abiertas («bogs»), un 26% a turberas de gramíneas o carrizo («fens»), un 20% a pantanos y un 15% a llanuras aluviales.

Tipos de humedales

Para clasificarlos, se distinguen cinco grandes categorías de humedales naturales:

  • Marinos: humedales costeros, entre ellos lagunas costeras, costas rocosas y arrecifes de coral.
  • Estuarinos: incluyen deltas, marismas de marea y manglares.
  • Lacustres: humedales asociados a lagos.
  • Ribereños: humedales adyacentes a ríos y arroyos.
  • Palustres: es decir, «pantanosos» — marismas, pantanos y ciénagas.

A estos se suman los humedales artificiales, como estanques de cría de peces y camarones, tierras agrícolas de regadío, embalses o piletas de aguas residuales. De hecho, la propia Convención de Ramsar ha desarrollado un sistema de clasificación que incluye 42 tipos, agrupados en tres categorías: humedales marinos y costeros, humedales continentales y humedales artificiales.

Importancia de los humedales

Los humedales están entre los ecosistemas más productivos del planeta y desempeñan un papel fundamental tanto para la naturaleza como para las personas:

  • Biodiversidad: son el hogar de numerosas especies de aves, peces, anfibios, reptiles, mamíferos e invertebrados, muchas de las cuales dependen de estos espacios para sobrevivir.
  • Seguridad hídrica: ayudan a almacenar y regular el agua, recargan los acuíferos y funcionan como filtros naturales que mejoran su calidad.
  • Producción de alimentos: son esenciales para actividades como la pesca y la agricultura, y permiten el cultivo de alimentos tan importantes como el arroz.
  • Regulación del clima: algunos humedales almacenan grandes cantidades de carbono y también ayudan a reducir el impacto de inundaciones y temporales.
  • Valor cultural y paisajístico: forman parte del paisaje y de la cultura de muchas comunidades, además de favorecer actividades como el turismo y el ocio.

A pesar de su enorme importancia, los humedales se encuentran entre los ecosistemas más amenazados. La pérdida de agua, la contaminación, la transformación del territorio y la sobreexplotación de sus recursos son algunas de sus principales amenazas.

Ejemplos de humedales en España

España cuenta con una gran variedad de humedales repartidos por todo su territorio. Estos espacios naturales son muy importantes porque albergan una gran diversidad de plantas y animales, especialmente aves acuáticas y migratorias. Además, cumplen funciones esenciales como almacenar agua, reducir el riesgo de inundaciones y contribuir a la conservación de la biodiversidad. A continuación, se presentan algunos de los humedales más destacados de España.

  • Parque Nacional de Doñana (Huelva, Andalucía): Es uno de los humedales más importantes de Europa. Destaca por sus marismas, dunas y gran variedad de aves, especialmente las migratorias
  • Tablas de Daimiel (Ciudad Real, Castilla-La Mancha): Es un humedal formado por el desbordamiento de los ríos Guadiana y Gigüela. Alberga numerosas especies de aves acuáticas y una vegetación adaptada a zonas inundadas.
  • Delta del Ebro (Tarragona, Cataluña): Es uno de los humedales más grandes de España. Está formado en la desembocadura del río Ebro y destaca por sus lagunas, arrozales y su gran diversidad de aves.