Biodiversidad: Qué es, definición, por qué es importante y pérdida de biodiversidad

¿Qué es?

La biodiversidad hace referencia a la variedad y riqueza de la vida en el planeta, e incluye la diversidad de especies animales, vegetales y microorganismos, así como la variabilidad genética existente dentro de cada especie y la diversidad entre unas y otras. Este concepto también abarca la multiplicidad de ecosistemas, junto con los procesos ecológicos y evolutivos que garantizan su equilibrio, funcionamiento y sostenibilidad ambiental.

Se trata de una noción integral que no solo contempla los seres vivos que conforman los ecosistemas, sino también las interacciones naturales y dinámicas biológicas que permiten su estabilidad y resiliencia frente a los cambios ambientales.

El término biodiversidad surgió en el ámbito de la biología de la conservación a mediados de los años ochenta, como respuesta científica al alarmante aumento de la pérdida de especies y a la aceleración de las tasas de extinción a nivel global.

En concreto, la palabra fue introducida en 1986 por el entomólogo Edward O. Wilson durante el primer foro sobre diversidad biológica, organizado por el National Research Council de Estados Unidos. Su objetivo era transmitir con mayor impacto la magnitud del declive de la vida en la Tierra. Desde entonces, el concepto se ha consolidado en los ámbitos científico, político y social, convirtiéndose en un eje clave para la conservación de la naturaleza, la gestión sostenible y la responsabilidad empresarial.

Definición

De acuerdo con el Convenio sobre la Diversidad Biológica, celebrado en Kenia en mayo de 1992 y ratificado un mes después durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro, la biodiversidad —también denominada diversidad biológica— se define como:

La variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”.

A partir de esta definición, se puede entender que la biodiversidad se sustenta en tres grandes componentes interrelacionados: la diversidad de ecosistemas, la diversidad de especies y la diversidad genética existente dentro de cada una de ellas. En conjunto, estos elementos conforman la base de la vida en la Tierra y resultan esenciales para la sostenibilidad ambiental y el correcto funcionamiento de los sistemas naturales.

En el contexto actual, la pérdida de biodiversidad se reconoce como uno de los principales desafíos ambientales a escala global, estrechamente vinculado al cambio global y a las actividades humanas. Por ello, la protección de la biodiversidad se ha convertido en un eje prioritario para la conservación de los ecosistemas, el desarrollo sostenible y la adopción de políticas responsables que garanticen el equilibrio entre naturaleza y sociedad.

¿Por qué es importante la biodiversidad?

La biodiversidad es esencial para el equilibrio y el correcto funcionamiento de los ecosistemas, ya que permite el desarrollo de procesos naturales fundamentales como la polinización, la formación de los suelos, la regulación del ciclo del agua, la purificación del aire y el control natural de plagas y enfermedades. Además, una mayor diversidad genética, de especies y de ecosistemas aumenta la capacidad de la naturaleza para adaptarse y recuperarse frente a alteraciones como el cambio climático, los incendios, las sequías o la aparición de especies invasoras.

Su conservación también resulta imprescindible para el bienestar humano, puesto que de la biodiversidad proceden alimentos, medicamentos, materias primas y numerosos recursos necesarios para actividades como la agricultura, la pesca, la industria o el turismo. Asimismo, los ecosistemas saludables contribuyen a regular el clima, almacenar carbono y proteger a las comunidades frente a fenómenos naturales como inundaciones, erosión o deslizamientos de tierra.

Por tanto, proteger la biodiversidad no consiste únicamente en conservar especies y hábitats, sino en garantizar la estabilidad de los sistemas naturales de los que dependen la salud, la economía, la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible de las generaciones presentes y futuras.

Pérdida de biodiversidad

 La biodiversidad a escala global se enfrenta a una crisis sin precedentes. De acuerdo con la Evaluación Global de la IPBES (2019), cerca de un millón de especies se encuentran en riesgo de extinción, muchas de ellas en el transcurso de las próximas décadas. Esta acelerada pérdida de biodiversidad afecta a todos sus niveles —diversidad genética, diversidad de especies y diversidad de ecosistemas— y se extiende a la totalidad de los biomas del planeta.

Este deterioro generalizado se manifiesta de forma clara en los principales entornos naturales:

  • Ecosistemas terrestres: Aproximadamente el 75 % de la superficie terrestre ha sido alterada de manera significativa por la acción humana, principalmente como consecuencia de la expansión agrícola, la urbanización, la deforestación y el cambio de uso del suelo, factores clave en la degradación de la biodiversidad.
  • Ecosistemas marinos: En torno al 66 % de los océanos presenta signos evidentes de degradación ambiental, provocada por la sobrepesca, la contaminación por plásticos, la acidificación oceánica y el aumento de la temperatura de las aguas, amenazas directas para la biodiversidad marina.
  • Ecosistemas de agua dulce: Cerca del 75 % de los recursos hídricos se destinan a actividades agrícolas y ganaderas, lo que ha derivado en la pérdida de humedales, la fragmentación de ríos y un acusado descenso de las especies acuáticas, agravando la crisis de la biodiversidad continental.