Recursos naturales: Qué son y por qué deben gestionarse bien

Los recursos naturales son los elementos, materiales, formas de energía y procesos presentes en la naturaleza que pueden ser utilizados por las sociedades humanas para satisfacer sus necesidades y desarrollar sus actividades económicas y sociales.

Definición

En España, la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad lo define como:

“todo componente de la naturaleza, susceptible de ser aprovechado por el ser humano para la satisfacción de sus necesidades y que tenga un valor actual o potencial, tales como: el paisaje natural, las aguas, superficiales y subterráneas; el suelo, subsuelo y las tierras por su capacidad de uso mayor: agrícolas, pecuarias, forestales, cinegética y de protección; la biodiversidad; la geodiversidad; los recursos genéticos, y los ecosistemas que dan soporte a la vida; los hidrocarburos; los recursos hidroenergéticos, eólicos, solares, geotérmicos y similares; la atmósfera y el espectro radioeléctrico, los minerales, las rocas y otros recursos geológicos renovables y no renovables”

En el ámbito internacional encontramos la definición del Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica (SCAE) de Naciones Unidas, que considera los recursos naturales como un subconjunto de los activos ambientales e incluye los recursos biológicos naturales, minerales y energéticos, del suelo y del agua.

Tipos de recursos naturales

Basándonos en  organismos especializados como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Clasificación Marco de las Naciones Unidas para los Recursos (UNFC) o el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) los recursos naturales pueden clasificarse atendiendo a diferentes criterios: su capacidad de regeneración, su origen y su grado o estado de desarrollo y aprovechamiento.

Estas clasificaciones permiten considerar conjuntamente tanto las características intrínsecas del recurso como su capacidad de renovación y las posibilidades técnicas, económicas y socioambientales para su aprovechamiento.

Según su capacidad de regeneración

La división más clara y una de las más utilizadas, ya que se basa en las posibilidades de obtenerlos en forma continua o de que se agoten. Esta categoría divide a los recursos naturales en dos tipos principales:

  • Recursos renovables: pueden regenerarse o reponerse mediante procesos naturales en una escala temporal relevante, siempre que su explotación no supere su capacidad de renovación. 
  • Recursos no renovables: sus existencias son finitas o su formación ocurre en escalas geológicas enormemente superiores a las de su consumo.

Según su origen o naturaleza

Esta clasificación se basa en la procedencia de los mismos, es decir en si proceden o no de materia vida.  Así, nos encontramos con: 

  • Recursos bióticos: proceden de organismos vivos o de componentes biológicos de los ecosistemas: bosques, plantas, animales, peces, recursos genéticos, biomasa, etc.
  • Recursos abióticos: corresponden a componentes no vivos: agua, aire, suelo, minerales, recursos geológicos, etc.

Según su grado de desarrollo y viabilidad de aprovechamiento

Este criterio considera el grado en que un recurso puede ser efectivamente aprovechado, teniendo en cuenta no solo su existencia física, sino también las condiciones necesarias para su desarrollo. En este caso, habría que basarse en el enfoque de la Clasificación Marco de las Naciones Unidas para los Recursos (UNFC) en el que se evalúa el grado de desarrollo y viabilidad del aprovechamiento de un recurso a partir de tres cuestiones fundamentales: ¿si es ambiental y socioeconómicamente viable?, ¿si es técnicamente factible y está suficientemente desarrollado?, y ¿con qué grado de confianza se conoce la cantidad de recurso disponible?.

Es decir, esta clasificación no evalúa los recursos en base a una característica física del recurso en sí mismo, si no al aprovechamiento del recurso mediante las respuestas a estas cuestiones mencionadas. Por lo tanto, pueden distinguirse recursos asociados a proyectos de aprovechamiento que sean:

  • viables: cuando su viabilidad ambiental-socioeconómica y técnica está suficientemente confirmada
  • potencialmente viables: cuando existen perspectivas razonables de desarrollo pero todavía quedan condiciones o estudios por confirmar
  • no viables: cuando las condiciones actuales no permiten justificar su desarrollo.
CriterioTipos principalesEjemplos
Capacidad de regeneraciónRenovables
No renovables
Renovables: agua, bosques y biomasa.
No renovables: petróleo, carbón y minerales.
Origen o naturalezaBióticos
Abióticos
Bióticos: flora, fauna, madera y recursos pesqueros.
Abióticos: agua, suelo, minerales y aire.
Estado de desarrollo y viabilidad de aprovechamientoViables
Potencialmente viables
No viables
Viables: recurso actualmente explotable.
Potencialmente viables: recurso susceptible de desarrollo.
No viables: recurso cuya explotación no es actualmente viable.

¿Cómo se puede mejorar la gestión de recursos naturales?

Mejorar la gestión de los recursos naturales requiere conocer con precisión su disponibilidad, su estado y las posibilidades reales de aprovechamiento. No basta con saber que un recurso existe: también es necesario evaluar cómo se utiliza, qué impactos genera su explotación y qué medidas pueden aplicarse para evitar su degradación o sobreexplotación.

Una gestión sostenible de los recursos naturales debe combinar criterios ambientales, sociales, económicos y técnicos. Esto permite tomar decisiones más equilibradas y adaptar el uso de cada recurso a sus características y capacidad de regeneración. En el caso de los recursos renovables, resulta fundamental que el ritmo de consumo no supere su capacidad natural de recuperación. En los recursos no renovables, la gestión debe orientarse hacia un uso más eficiente, la reducción del consumo innecesario y la búsqueda de alternativas cuando sea posible.

Otro aspecto esencial es mejorar la eficiencia en el uso de los recursos. Reducir las pérdidas de agua, energía o materias primas, optimizar los procesos productivos y fomentar la reutilización y el reciclaje permite disminuir la presión sobre el medio natural. En este sentido, la economía circular desempeña un papel importante, ya que busca prolongar la vida útil de los materiales y reducir la necesidad de extraer nuevos recursos.

La conservación de los ecosistemas también forma parte de una adecuada gestión de los recursos naturales. Bosques, suelos, humedales, ríos o acuíferos cumplen funciones esenciales para mantener la disponibilidad de agua, la fertilidad del suelo, la biodiversidad y otros servicios ambientales. Su protección y restauración contribuyen, por tanto, a garantizar la disponibilidad de recursos a largo plazo.

La planificación ambiental y el seguimiento continuo son igualmente necesarios. Disponer de información actualizada sobre la cantidad, calidad y evolución de los recursos permite detectar situaciones de sobreexplotación, anticipar posibles problemas y adaptar las medidas de gestión. Herramientas como los sistemas de información geográfica, la monitorización ambiental o los sistemas de evaluación de recursos facilitan una toma de decisiones más fundamentada.

En definitiva, mejorar la gestión de los recursos naturales implica utilizarlos de forma más eficiente, reducir los impactos derivados de su aprovechamiento y garantizar su conservación. Una gestión adecuada no consiste únicamente en determinar cuánto puede utilizarse, sino también en decidir cómo, cuándo y en qué condiciones debe hacerse para mantener el equilibrio entre aprovechamiento, conservación y disponibilidad futura.